Los 10 Mandamientos del Peregrino

  1. Seguirás las flechas sobre todas las cosas.
  2. No recorrerás kilómetros en vano.
  3. No descansarás ni en fiestas.
  4. Llamarás a tu padre y a tu madre.
  5. No pararás.
  6. No llevarás calcetines impuros.
  7. No te quejarás.
  8. No dirás falsas distancias al hablar.
  9. No tendrás pensamientos ni deseos de irte.
  10. No codiciarás las ampollas ajenas.

Poemas

Del Camino de Santiago

Estos poemas nos han ayudado y animado en el Camino. Los hemos recitado en algún momento del día cuando era oportuno.
El poema es algo que llega al corazón. Es esencia y condensación del pensamiento y de la vivencia.
Han servido como puntos de reflexión en momentos de oración.
Sugerimos seleccionar otros poemas, de diversos autores, que de algún modo tuvieran relación con el caminar de la vida.

1. A onde va meu romeiro

A onde va meu romeiro,
Meu romeiro, a onde irá?
Camiño de Compostela,
Non sey si ali chegará.

2. ¡AY del noble peregrino!

¡Ay del noble peregrino
que se para a meditar,
después del largo camino,
en el horror del llegar!

ANTONIO MACHADO

3. ¡Que día tan largo!

¡Qué día tan largo
y qué camino tan áspero,
qué largo es todo, qué largo,
qué largo es todo y qué áspero!

En el cielo está clavado
El sol iracundo y alto.
La tierra es toda llanura,
Y en la llanura….. ni un árbol.

Voy tan cansado
Que pienso en una sombra cualquiera. Quiero descanso, descanso, sólo descanso.
¡Dormir! Y lo mismo me da ya bajo un ciprés que bajo un álamo.

LEON FELIPE

4. Para mí el bordón solo

Para mí el bordón solo.
A vosotros os dejo
La vara justiciera, el caduceo, el báculo y el cetro.
Para mí el bordón solo del romero…..
Yo quiero el camino blanco y sin término.

LEON FELIPE

5. Romero sólo

Ser en la vida romero, romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero, sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero… Sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo, pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, ligero siempre ligero.
Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo, ni el tabaldo de la farsa, ni la losa de los templos para que nunca recemos como un sacristán los rezos, ni como el cómico viejo digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos, decía el príncipe Hamlet, viendo cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respecto.
Para enterrar a los muertos como debemos cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.
Un día todos sabemos hacer justicia.
También como el Rey hebreo la hizo Sancho el escudero y el villano Pedro Crespo.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, ligero, siempre ligero.
Sensibles a todo viento y bajo todos los cielos, poetas, nunca cantemos la vida de un mismo pueblo ni la flor de un solo huerto.
Que no son todos los pueblos y todos los huertos nuestros.

LEON FELIPE

6. Caminante

Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace al andar.
Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

ANTONIO MACHADO

7. Como tú

Así es la vida, piedra, como tú; como tú, piedra pequeña; como tú, canto que ruedas por las calzadas y por las veredas; como tú, guijarro humilde de las carreteras; como tú, que en días de tormenta te hundes en el cielo de la tierra y luego centellas bajo los cascos y bajo las ruedas; como tú, que no has servido para ser piedra de una Lonja, ni piedra de una Audiencia, ni piedra de un Palacio, ni piedra de una Iglesia como tú

LEON FELIPE

8. La tarde todavía

La tarde todavía dará incienso de oro a tu plegaria, y quizás el cenit de un nuevo día amenguará tu sombra solitaria.

Mas no es tu fiesta de Ultramar lejano, sino la ermita junto al manso río; no tu sandalia el soñoliento llano pisará, ni la arena del hastío.

Muy cerca está, romero, la tierra verde y santa y florecida de tus sueños; muy cerca, peregrino que desdeñas la sombra del sendero y el agua del mesón en tu camino.

ANTONIO MACHADO

9. Nadie fue ayer

Nadie fue ayer, ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy.
Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol… y un camino virgen Dios.

LEON FELIPE

10. Todo pasa

Todo pasa y todo queda; pero lo nuestro es pasar, pasará haciendo caminos, caminos sobre el mar.

ANTONIO MACHADO

11. Hacer un mundo nuevo

Vamos a divertirnos tú y yo, mi cielo.
Es un asco este mundo:
Conviene que lo pongamos boca abajo.
¡Es tan sencillo!
Vamos a hacer un mundo nuevo, chiquillo.

DAMASO ALONSO

12. El descanso

He aquí la calma del hogar lejano, el manso río, el otoñal paisaje.
(Ay, solitario y lento peregrino,
¡descansa ya!
Su mano borrará de tu traje la polvorienta huella del camino.)
Pisaba ya el umbral.
Y sonreía.
-Hogar.
Paisaje.
Otoño.
Río manso.-
Y, en el reloj del muro, el Sol ponía la irreparable hora del descanso.
Igual.

El patio, el pozo, las hortensias y el huertecillo diluido al fondo.
Dejó el bordón y meditó un momento.

Mas, el otro, igual a él, calzaba las sandalias para el camino.
¿Cómo decirle: “que aquel viaje… que el sendero… solo…”?

Y se quedó llorando sobre el verdín, en el brocal del pozo.

DAMASO ALONSO

13. Peregrino, ¿a dónde vas?

I Peregrino, ¿a dónde vas? Si no sabes a dónde ir…
Peregrino por un camino que va a morir.

Si el desierto es un arenal, el desierto de tu vivir, ¿quién te guía y te acompaña en tu soledad?

SOLO ÉL, MI DIOS,
QUE ME DIO LA LIBERTAD.
SOLO EL, MI DIOS, ME GUIARA

II Peregrino que a veces vas sin un rumbo en tu caminar, peregrino que vas cansado de tanto andar.
Buscas fuentes para tú sed y un rincón para descansar, ¡vuelve, amigo! Que aquí en Egipto lo encontraras.
III Peregrino sin un porqué peregrino sin una
luz, peregrino por el camino que va a la cruz.
Dios camina en tu soledad, ilumina tu
corazón, compañero de tus senderos,
buscando amor.

JOSÉ LUIS

14. El misterioso poema de Najera

Polvo, barro, sol y lluvia es
Camino de Santiago.
Millares de peregrinos y más de un millar de años.

Peregrino, ¿Quién te llama?
¿Qué fuerza oculta te atrae?
Ni el campo de las Estrellas ni las grandes
Catedrales.

No es la bravura navarra, ni el vino de los riojanos, ni los mariscos gallegos, ni los campos castellanos.

Peregrino, ¿Quién te llama?
¿Qué fuerza oculta te atrae?
Ni las gentes del Camino ni las costumbres rurales.

No es la historia y la cultura, ni el gallo de la Calzada, ni el palacio de Gaudi, ni el castillo de Ponferrada.

Todo lo veo pasar, y es un gozo verlo todo, más la voz que a mí me llama la siento mucho más hondo.

La fuerza que a mí me empuja, la fuerza que a mí me atrae no sé explicarla ni yo.
¡Sólo el de arriba lo sabe!

15. CAMINANTE DEL CAMINO”

Antes de andarte, Camino,
nada era mío.

Vagué por lugares y caminos
donde nada contaba,
tan sólo tus nombres y el mío.

Conocí parajes al viento,
senderos habitados por la Luna.

Días eternos agotados de
ilusiones encendidas en mis llagas .

Un vacío, inherte y silencioso
acostado a mi lado.

Todo me era ajeno,
todo era de otros
y de nadie.

Hasta que, tu belleza
y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.

Mar Barba.

16. “LA SONRISA”

Tu sonrisa,
no cuesta nada y
produce mucho.

Enriquece a quien la recibe
sin empobrecer al que la dona.

No dura más que un instante,
en el recuerdo es eterna.

Nadie es de tal manera rico
que pueda prescindir de ella,
ni ninguno es tan pobre que no la merezca.

Ella es creadora de felicidad en el hogar,
en las ocupaciones un estímulo.

Es la señal sensible de la amistad.

Tu sonrisa,
da descanso en el agotamiento.
renueva el coraje en el desaliento.

Es un consuelo en la tristeza,
antídoto natural de toda pena.

Aun siendo un bien,
no se puede comprar, ni prestar.
Ni robar.
Sólo tiene valor cuando se dona.

Esa esperada sonrisa.

Si encontraras a alguien que no te la ofrece,
sé generoso,
obséquiale la tuya.

Ninguno tiene
de una sonrisa necesidad,
como aquel que
no sabe darla.

Mar Barba.